Columna de opinión.
Un camión detenido puede estar esperando una descarga, cumpliendo una pausa o enfrentando una falla. El punto en el mapa es el mismo. La decisión que debe tomar la operación cambia por completo.
Esa diferencia ayuda a entender el momento que vive la telemetría en Chile. Medir y transmitir información a distancia abre posibilidades cada vez mayores. Nuestra opinión es que su valor debe evaluarse por lo que permite resolver: anticipar una intervención, explicar una desviación o coordinar una respuesta con información confiable.
Los avances del país ofrecen motivos para ser optimistas. También plantean una tarea pendiente para quienes desarrollamos, compramos o utilizamos estas tecnologías.
Una infraestructura que abre posibilidades
Según Subtel, Chile alcanzó 10,8 millones de conexiones 5G a junio de 2026, con un crecimiento interanual de 31,8 %. Es una señal del avance de la infraestructura digital que puede habilitar nuevas aplicaciones de monitoreo y comunicación. Estas cifras corresponden a conexiones móviles; no miden cuántas empresas utilizan telemetría ni garantizan cobertura en cada ruta o faena. Fuente: Subtel, agosto de 2026.
Para una operación, esa distinción tiene consecuencias prácticas. La conectividad debe evaluarse donde trabaja el vehículo o el equipo. Un proyecto necesita definir qué sucede cuando se pierde la señal, qué información se conserva y cómo se recupera después.
Por eso, creemos que una buena implementación comienza con preguntas sobre el terreno y la continuidad del servicio. La elección de tecnología viene después de entender esas condiciones.
Los datos ya participan en procesos críticos
La minería muestra hasta dónde puede llegar la combinación de sensores, comunicaciones y automatización. Codelco describe cómo los camiones autónomos de El Teniente utilizan sensores para reconocer su entorno y operan bajo supervisión a distancia. Es una aplicación más amplia que la telemetría, pero ilustra cómo la información del terreno puede incorporarse directamente a la ejecución del trabajo. Fuente: Codelco.
El monitoreo de aguas ofrece otro ejemplo. En julio de 2025 se publicó la resolución de la Dirección General de Aguas que aprobó un manual técnico para transmitir mediciones al sistema de Monitoreo de Extracciones Efectivas mediante un servicio web. El documento define formatos e interacciones para recibir esos datos. Fuente: DGA, Resolución 2.170.
Son experiencias diferentes, con una lección común: el dato adquiere utilidad cuando existe un proceso preparado para recibirlo, interpretarlo y actuar.
Estos casos demuestran capacidades concretas. Sería apresurado utilizarlos para afirmar que todas las industrias o empresas chilenas tienen el mismo nivel de madurez.
La integración merece un lugar en la decisión de compra
Pensemos en una operación que necesita comparar el recorrido de un vehículo con una carga de combustible y una orden de trabajo. Si cada registro utiliza una identificación distinta o llega en horarios incompatibles, reunirlos exige trabajo adicional antes de poder explicar lo ocurrido.
Nuestra posición es que la capacidad de integrar información debería pesar tanto como las funciones visibles de una plataforma.
Al evaluar una solución, conviene preguntar cómo se accede a los datos, cómo se identifican los activos y cómo se distingue una lectura reciente de una atrasada. También debe quedar claro quién puede consultar la información y con qué finalidad.
Son preguntas que afectan el trabajo cotidiano: cuánto demora una revisión, qué evidencia tiene un supervisor y con qué confianza puede responder a un cliente.
La inteligencia artificial necesita una operación bien descrita
La posibilidad de consultar información operacional mediante lenguaje cotidiano resulta atractiva. Puede facilitar que más personas aprovechen datos que antes requerían navegar entre reportes.
Pero una respuesta útil necesita registros completos, contexto y trazabilidad. Si faltan datos o una medición está desactualizada, el sistema debe mostrar esa limitación. La fluidez de una respuesta no reemplaza la calidad de la evidencia.
Por eso, proponemos evaluar estas herramientas con preguntas reales de la operación y comprobar sus respuestas contra los registros originales. Ese ejercicio permite distinguir una demostración llamativa de una ayuda confiable para el trabajo.
Una vara más exigente para la telemetría
Para una empresa que está comenzando, un objetivo concreto puede ordenar todo el proyecto: entender las detenciones, mejorar la planificación del mantenimiento o dar seguimiento a un servicio.
Desde ahí corresponde definir una referencia inicial, asignar responsables y revisar qué cambió después de implementar la solución. Los resultados deben comprobarse en esa operación, sin trasladar automáticamente promesas o porcentajes de otros casos.
Chile cuenta con infraestructura y experiencias que permiten avanzar. Desde UGPS creemos que la próxima etapa exige acercar esa capacidad tecnológica a las decisiones de cada jornada.
La pregunta que debería acompañar a toda nueva implementación es sencilla: ¿qué podrá decidir mejor nuestro equipo con esta información?




